domingo, 29 de noviembre de 2009

Las cadenas de la infamia

Es imposible escapar del destino
<<... Él y su amigo bajaron corriendo del taxi. Alguien gritó su nombre y en ese momento la vio, de pie, apoyada en un coche y con la mirada perdida. Se acercó corriendo y la rodeó con los brazos. Ella entrecerró los ojos para enfocar y le reconoció.
   -Has venido... gracias -dijo,aferrándose a él.
   -Tranquila. Nos vamos a casa.
   En ese momento supo que siempre que ella le necesitara, él saldría corriendo para ayudarla. No importaba lo lejos que tuviera que ir, la sola idea de que pudiera pasarle algo le rompía el corazón...
   ... y también supo que al día siguiente, cuando ella ya no le necesitara, aquellos ojos de infinito cariño con los que le miraba desaparecerían bajo la fría cortina de la razón. Que no lo llamaría, que mantendría las distancias. Que, en definitiva, no lo amaría como él la amaba a ella...>>

PORCUPINE TREE. Blackest Eyes
 

"I got wiring loose inside my head.
I got books that I never ever read.
I got secrets in my garden shed.
I got a scar where all my urges bled.
I got people underneath my bed.
I got a place where all my dreams are dead:
Swim with me into your blackest eyes..."

"Tenía cables sueltos dentro de mi cabeza.
Tenía libros que nunca he leído.
Tenía secretos en el cobertizo de mi jardín.
Tenía una cicatriz donde sangraron todos mis impulsos.
Tenía gente bajo mi cama.
Tenía un lugar donde todos mis sueños están muertos:
Nada conmigo hacia tus ojos negros..."

martes, 17 de noviembre de 2009

He vuelto

¡Saludos, queridos lectores! Quiero pedir disculpas a todos aquellos que hayan visitado este blog en las dos últimas semanas y no hayan encontrado ninguna novedad. No he podido actualizar la página durante este tiempo porque he invertido el poco tiempo libre que tengo en ponerme al día con Conjuntos y Números (una asignatura en la que no puedo ir a clase porque no soporto el murmullo generalizado producto de que el profesor sea un blandengue), y en colaborar en la maquetación de El ECO de Teleco (la revista de humor en la que escribía cuando estudiaba en la ETSIT y en la que ahora participo como freelance), con un artículo que llevo pensando escribir mucho tiempo y cuyo título, Un matemático de paso, dio nombre a este blog.


 Ernesto Girondo, profesor de Conjuntos y Números

La verdad es que ha sido interesante participar de forma indirecta en la elaboración de la revista (sin las cargas de estrés que supone ser miembro activo de la Redacción), con todo el proceso creativo que ello conlleva. Es duro estudiar y sacar al mismo tiempo una publicación como El ECO de Teleco adelante, pero he de decir que los desternillantes brainstormings, las guionizaciones de los cómics, los fotomontajes, los artículos... son una verdadera experiencia. Y, por supuesto, que luego la gente disfrute leyéndolo.


Cena cuatrimestral financiada por los beneficios de la revista

No es tan bonito comerse los marrones que nadie quiere (en 64 páginas hay muchos, creedme), ni que la gente no cumpla los plazos, ni tener que tirarse hasta las tantas de la madrugada maquetando algo o terminando un fotomontaje o corrigiendo faltas de ortografía, ni la ocasional incompatibilidad revista-estudios... aunque eso lo digo con la boca pequeña...


Borja y Rober dándole duro a la maquetación mientras Gon duerme

Pero merecerá la pena cuando, aun habiéndome cambiado de carrera, sigo queriendo formar parte de todo esto, ¿no? Por eso esta entrada va dedicada a mis amigos de El ECO de Teleco que tantos y tan buenos momentos me han dado durante los últimos dos años.

¡Un saludo y nos vemos en R3!

domingo, 1 de noviembre de 2009

La naranja mecánica




Dios prefiere al hombre que elige hacer el mal, antes que al hombre que es obligado a hacer el bien.


sábado, 31 de octubre de 2009

"¿Matemáticas? Ufff...". Segunda parte: ¿por qué?

Como os contaba en la entrada anterior, mi historia con las Matemáticas es curiosa, porque tener que entrar en una ingeniería para darte cuenta de que ellas son tu verdadera vocación tiene un cierto aire de tragicomedia.

Si algún ser ajeno a este mundo de entes abstractos, cifras y letras (porque a veces tiene más de lo tercero que de lo segundo) busca por ahí qué son las Matemáticas, quizá se tope con la siguiente definición: "Las Matemáticas o la Matemática (del latín mathematĭca, y éste del griego μαθηματικά, derivado de μάθημα, conocimiento) es una ciencia que, a partir de notaciones básicas exactas y a través del razonamiento lógico, estudia las propiedades y relaciones entre los entes abstractos (números, figuras geométricas, símbolos)" (Wikipedia).

Sin embargo, espero que los que se dedican como yo a trabajar de un modo u otro con ellas estén de acuerdo conmigo en que la descripción anterior se queda demasiado corta. Sobre todo después de ver el siguiente árbol (para ampliar no pinchéis en la foto, sino en el link que está debajo):


Pues sí, amigos, esa monstruosidad son las Matemáticas: algo que ningún ser humano, por muy brillante que sea, será capaz de dominar y entender de forma completa. Lo cual es ciertamente triste, porque cuanto más aprendes de ellas más quieres aprender. Pensar que esa infinitud es inabarcable es como saber que existe el Paraíso y ser consciente de que nunca irás a él.

Las Matemáticas son perfectas en el propio caos que forman, lo cual no deja de parecerse a una de esas muchas paradojas que tanto apasionan a algunos matemáticos. Aun cuando si pudiéramos cogerlas y ponerlas sobre una mesa no aparentarían ser más que una masa informe y sin sentido, lo cierto es que al final aprendes a ver que esto que has entendido aquí funciona también con lo que te explicaron en la clase del otro día, y que este teorema encaja a la perfección con aquella propiedad de tal ecuación... Hasta están asociadas a cosas que nosotros no podemos ni siquiera imaginar pero cuya existencia puede demostrar simplemente porque no puede ser que no existan (por reducción al absurdo, por ejemplo). Todo está conectado entre sí.

Son frías y distantes. Puedes mirarlas durante horas, días, meses... sin que sean capaces de darte la más mínima pista para entenderlas. Es tu cabeza la que se adapta a ellas, y no al revés. Por eso puedes odiarlas, porque las Matemáticas están ahí, sin esperar que las comprendas. Se conforman con formar parte de todo cuanto nos rodea, desde el ordenador con el que os hago llegar todo esto hasta las infinitas dimensiones que componen la realidad.


La secuencia Fibonacci en la música (por Tool)


Pero también son agradecidas, y es que pocas cosas en esta vida producen tanta satisfacción como comprender. Estar simplemente pensando en algo y decir "Ya lo entiendo" o tener lo que se conoce como idea feliz es sencillamente gratificante. Además, forma parte de esas cosas que me hacen pensar que todos, en mayor o menor medida, tenemos implementadas las Matemáticas porque, si bien es cierto que hay razonamientos que pueden entrenarse, la mayoría de las veces es nuestro propio cerebro el que saca conclusiones. ¿Quién puso ahí esas ideas...? 

Quienes me conozcan desde hace años sabrán que yo no creía en Dios (aunque en lo que no creía realmente era en la Iglesia). Ahora no sabría decir si creo o no, pero si tuviera que jugármelo todo a una carta diría que sí (aunque de una forma muy personal), porque uno tiende a pensar en su ignorancia que algo tan perfecto no puede ser producto del puro azar. Leibniz dijo en su momento una cita reveladora acerca de este asunto:
Los números complejos son un refugio perfecto para el Espíritu Santo, son una especie de híbrido entre el ser y el no ser...

Y si es cierto que existe Dios (o como se le quiera llamar), me encantaría que me dejara usar su ordenador para poder ver lo que un simple humano no puede con sus propios ojos ni imaginar con su mente. Me gustaría poder contemplar el conjunto entero de números reales, llegar hasta el infinito y ver que la Conjetura de Goldbach es cierta, resolver las EDO's cuya solución no puede alcanzarse, saber si el Axioma de Elección es cierto o no, enseñarle a Jesús Gonzalo una base de Hamel... 

Por eso quiero ser matemático. Por eso y porque sólo un matemático es capaz de convertir la extravagante historia de una familia acaudalada (compuesta por cuatro hermanos que se dedican a manejar su dinero como les viene en gana) en un ejemplo de aplicaciones lineales; o de asegurarte que a partir de un balón de fútbol se pueden obtener dos exactamente iguales sin más que dividiéndolo en una serie de trozos y reagrupándolos mediante unos pocos giros; o de salir por la noche y asociar a cada persona con una aplicación lineal; o de ver una demostración y decir "Joder, qué elagancia"...

Supongo que ahora alguien se preguntará con más razón aquello de "¿Matemáticas? Ufff...", y no le culpo, pero lo que yo todavía me pregunto es cómo no me había dado cuenta antes de todo esto. ¡Un saludo y nos vemos en R3!

lunes, 26 de octubre de 2009

"¿Matemáticas? Ufff...". Primera parte: ¿cómo?

Empieza a ser bastante habitual que cuando digo que estudio Matemáticas, la gente frunza el ceño y diga algo así como "¿Matemáticas? Uff..."; imagino que hasta cierto punto es normal, pues poca gente en la vida encuentra su auténtica vocación (mucho menos en estas cosas) y, en caso de encontrarla, pueda dedicar su vida a ella.

Mi experiencia con las Matemáticas es, cuanto menos, curiosa. Si hace cuatro años (cuando entré en el bachillerato de ciencias con la clara idea de hacer una ingeniería) me hubieran dicho que iba a estudiar esta carrera, no me lo hubiera creído. Mucho menos cuando entré en la ETSIT (todavía me río con aquel Teleco Inside del que estábamos todos tan orgullosos), pensando que había encontrado mi sitio. Allí me topé con varios de los profesores más ineptos que he conocido (el bueno de Miguel Ángel Herrero consiguió que odiara la Física), lo que me llevó a dejarme Álgebra y a suspender Cálculo por estudiarla mal. No me lo tomé lo suficientemente en serio.

Más adelante, después de suspender estrepitosamente una asignatura tras otra (la mayoría por no presentarme), en verano me planté y tomé la determinación de seguir con la carrera (aunque más que porque me gustara fue porque no sabía qué otra cosa estudiar). Me preparé a conciencia los exámenes de septiembre y me fue bastante bien, me quité varios puros. Cálculo, entre ellos.

Ahí empecé a ver que las Matemáticas no eran lo que nos habían enseñado en el bachillerato, no. Detrás de todo aquel lenguaje formal, de los epsilones, los límites, los entornos, las integrales... se escondía algo monstruosamente perfecto que se escapaba a mi comprensión. Algo que cuadraba a la perfección aun formando parte de algo tan caótico como lo es el árbol de las disciplinas matemáticas.

Recuerdo con una sonrisa el día que tuve la primera idea feliz en una demostración y pude terminarla con el ya famoso c.q.d (como queríamos demostrar), o el día que completé los doces pasos que hacen falta para resolver una ecuación diferencial de orden n...

Pero no fue hasta estudiar a fondo álgebra lineal cuando fui consciente de que estaba perdiendo el tiempo intentando aprobar las asignaturas de mierda de Teleco, una carrera que me iba a hacer infeliz incluso el día en que dijeran que ya era ingeniero y que no tenía que volver. Al tiempo que iba entendiendo las aplicaciones lineales, los espacios vectoriales... crecía la aversión hacia la carrera que estaba estudiando.

Y me lancé a la piscina. Decidí darle un puñetazo a mi vida y darle la vuelta de forma radical. Me cambié de trabajo, dejé la carrera, me dejó mi novia (esto no fue decisión mía, pero le puso una nota de dramatismo acorde a la ocasión)... Me faltó cambiarme de sexo, vaya.

Y qué queréis que os diga, es probablemente y con diferencia la mejor decisión que he tomado en mi vida. Soy feliz porque estoy contento conmigo mismo, por haber hecho las cosas bien. Es duro, pero como dijo Sartre:
El secreto de la felicidad no está en hacer lo que se quiera, sino en querer lo que se hace...

Cuánta razón tenía. ¡Un saludo y nos vemos en R3!

... y en el próximo capítulo de "¿Matemáticas? Ufff...", la segunda y última parte: ¿por qué?

miércoles, 21 de octubre de 2009

Soy yo, soy yo

Sweet Hard se va a Colombia
Mis amigos del grupo Sweet Hard (banda de rock melódico, visitar en www.sweethardband.net), han recibido una oportunidad de oro: tocar en el festival de rock más importante de Colombia (en Cali), delante de 20.000 personas.

Mi más sincera enhorabuena por ellos, que se van a pegar el viaje de su vida con todos los gastos pagados a un país maravilloso si no tenemos en cuenta a Uribe, las FARC, el narcotráfico..., como reyes, en lo que puede ser su pelotazo musical.

Un día más...
He vuelto a dar una clase de SAGE a mi querida compañera Paola (un saludo Paola cuando leas esto), y he de decir que odio las pizarras de tiza, pero oye, qué le vamos a hacer. Observación: empiezo a estar quemadísimo de contestar dudas de SAGE a gente que luego ni me habla.


De SAGE no, pero de quesos Paola entiende...

En el trabajo he de decir que estoy contento con casi todos los alumnos (aunque no tanto por comerme el marrón del foro, pero bueno...). Además, he ideado un sutil artilugio para que no se vuelva a inundar la academia (nota: cuando llueve muchísimo y se atascan las alcantarillas, la planta baja de la academia se llena de unas aguas maravillosas porque una arqueta no está taponada). El aparato en cuestión son dos sillas con cajas de folios apiladas encima de la losa de la arqueta. Una maravilla digna de un ingeniero, ¿verdad?

Tengo unas ganas de salir de fiesta para despejarme que no os lo podéis imaginar...


 Fauna y flora de la academia la última vez que se inundó 

"Y fuera sigue lloviendo, pero da igual, yo ya estaba mojado por dentro..."


Y hasta aquí por hoy. ¡Un saludo y nos vemos en R3!
 
Anexo: odio a los italianos
Puta suerte tienen. Asco de Madrid\{Cristiano Ronaldo, Guti}. He dicho.